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Venezuela,
Carolina Alvarez
Llevo golpes pero me quiero
Extraido del ElUniversal.com
(María
Elisa Espinosa. Fotos: Guillermo Felizol)
Junio 26, 2006 - Es
la primera venezolana que sube al cuadrilátero
en calidad de boxeadora profesional, quedando claro
que por ello ha recibido más de un derechazo
en la cara. Esto, sin embargo, no le quita la salsa
bailada y, mucho menos, el sex appeal gracias al cual
logró seducir a su hombre. Por algo en Europa
la llaman “La Fiera”.
Su voz bajita no
dice lo que hace. Como sí habla
de ella, y muy bien por cierto, la sencillez con la
que ha asumido su recién estrenado rol de boxeadora
profesional (la primera en el país, a todas
estas), a través del cual aspira llegar algún
día a colocarse en su cintura la faja de campeona
del mundo.
Por lo pronto se viste con ropa de
entrenamiento con la misma facilidad como se presta
a posar con “traje
de civil” en un toque técnico que hiciera
en Venezuela, luego de que viajara a Alemania (donde
realizó las tres primeras peleas de su carrera
profesional iniciada en diciembre de 2005), y antes
de partir hacia Panamá (donde el 1° de julio
le tocará dar un paso más en la ruta
hacia el logro de su gran sueño).
Es Carolina
Alvarez, o también “La Fiera”,
como la bautizó uno de los hombres del boxeo
femenino en Alemania al ver la destreza con la que
atacaba a sus contrincantes. “No sé, decidió ponerme
ese nombre, como también otro señor decidió decirme
mandarina por mi color de piel; es que allá en
Alemania la gente es muy pálida y yo llamaba
mucho la atención por eso”, le confía —siempre
con voz bajita— a Richard, el maquillador, quien
no deja de bromear por la tarea que tiene por delante: “Más
vale que haga bien mi trabajo... Si yo fuera hijo tuyo,
estaría asustado. ¡No rasparía
ni una sola materia!”.
¿Por qué el boxeo y no la danza, la
cocina o cualquier otra profesión?
“Porque el boxeo me gusta y, aparte de eso, de
pequeña era peleona. Esto fue lo que me ayudó a
disciplinarme. Como me gusta dar golpes, me dedico
a eso”.
¿Con quién peleabas
de pequeña?
“Con mi hermano mayor peleaba mucho. Y aparte
de eso mi papá (Luis Alvarez) fue boxeador cuando
estuvo en el Ejército, aunque nunca lo hizo
a nivel profesional”.
¿Dejó ya
de ser un mito las mujeres en el ring?
“La que impulsó la cuestión de
que nosotras nos profesionalizáramos en el boxeo
fue Laila Alí, la hija de Mohamed Alí.
Ella fue una de las primeras y motivó a muchas
muchachas que estábamos en amateur. Aquí en
Venezuela yo soy la primera en profesionalizarse, pero
ya he sabido de otras jóvenes, entre ellas una
que llaman “La China”, quien al saber de
mí por la prensa fue al gimnasio (de la Asociación
Mundial de Boxeo, capítulo de Venezuela) porque
quiere hacer lo mismo”.
¿Se puede
ser boxeadora y sexy a la vez?
“Por supuesto. Eso no le quita a uno el sex appeal,
como dicen por allí”.
¿Pero cómo
seducir a un hombre teniendo un ojo morado en la cara?
“Bueno, uno tiene sus armas (risas)”.
Acción en el centro comercial. La profesionalización
de Carolina Alvarez no llegó de la noche a la
mañana, aunque sí resultó contundente
la anécdota vivida en una de las varias visitas
que hiciera a la oficina de la AMB, ubicada en un centro
comercial de Turmero en el Estado Aragua. “Ese
día una muchacha se quiso meter conmigo en el
pasillo y le di un golpe con el que quedó noqueada
en el piso. Los directivos lo vieron y así fue
como pasé de amateur a profesional”.

Confía esto como si estuviera relatando la
historia de una niña que por mera coincidencia
de la vida aplasta a una cucaracha que se le cruza
en el camino. Y asimismo cuenta cómo fue que
conoció a su pareja, “Charlie Pó” Navarro,
otra de las grandes promesas del pugilismo criollo,
sólo que en versión masculina. “El
me veía corriendo cuando entrenaba en el IND
en Caracas. Creía que yo practicaba atletismo
y se le aclaró el asunto cuando un día
llegó a mi casa acompañando a otros muchachos
de la selección. Allí comenzó la
cuestión. Desde ese entonces han pasado seis
años”.
¿Quién da más pelea en casa,
tú o Charlie?
“No, él es tranquilo. La que es de carácter
fuerte soy yo”.
Pero nada de caerse a golpes…
“No, para nada”.
¿Planes de hijos?
“Más adelante…”.
¿Y quisieras ver a uno de esos hijos metidos
en un cuadrilátero?
“No me gustaría”.
¿No le tienes miedo a
las secuelas que te pueda dejar un golpe en el cuerpo?
“Por ahora no, porque, como tengo la emoción
y la fiebre, entonces todo es correr, todo es dedicarme
a mi deporte. Lo que estoy es pendiente de prepararme
bien”.
¿Cómo ha recibido tu entorno más
cercano el hecho de que seas boxeadora? ¿Te
discriminan, te ven como algo raro?
“No, todo lo contrario. Adonde yo voy la gente
se siente orgullosa; incluso personas que no son familia
ni nada mío, dicen: ‘Esa es mi comadre,
esa es mi hermana, esa es mi prima...’. Guardan
los recortes y forman tremendos escándalos…”.
Sin
malicia. Más allá de esa etiqueta
de peleona que se coloca Carolina Alvarez, los hechos
también dan cuenta de una persona afable y amorosa
con todos, incluida ella, a quien no descuida por más
trancazos que recibe. “Yo llevo golpes, pero
me quiero”... es lo que le responde al fotógrafo
Guillermo Felizola cuando éste se emociona por
una pose de autoapretón que pícaramente
hace la pugilista sin que nadie se lo pida. Sabe bien,
y lo comenta, que por ese mismo estudio han transitado
cientos de misses y modelos. Pero el turno le tocó esta
vez a ella, ¡y vaya que lo disfruta!, aunque
lo haga calladita.
¿Cómo son esas mujeres con las que te
has enfrentado? ¿Te intimidan por el tamaño?
“No, nosotros en el pesaje nos damos las manos,
nos conocemos, nos reímos…”.
¿En qué piensas
justo antes de empezar una pelea?
“En ganar”.
¿No te
da miedo?
“Miedo hubo cuando iba a pelear la primera vez
porque la prensa allá destacaba que era la primera
mujer venezolana… Entonces tenía la responsabilidad
de ganar y la presión de que tenía que
llegar triunfadora. El miedo que tenía era de
perder. Así que me dije: ‘Tengo que ganar
por nocaut’. Y la tumbé dos veces en el
primero, en el segundo… hasta que tuvieron que
parar la pelea. La otra botaba mucha sangre en el piso”.
¿Qué sientes
cuando tu contrincante cae por nocaut?
“Me veo triunfante porque uno sabe que al caerse
la otra ya uno tiene la mitad de la pelea ganada. Si
no se levanta, ya uno ganó”.
¿Cuál es el boxeador que más
admiras?
“De los hombres, Oscar de La Hoya siempre me
ha gustado porque es lindo y por su boxeo; y de las
mujeres, Laila Alí porque está donde
yo querría estar. Fue la que me impulsó a
meterme en esto. Y si ella pudo, entonces yo también
puedo”.
¿Cargas algún
amuleto en el ring?
“No… Yo he hablado con el psicólogo
del gimnasio y él me ha dicho que como uno piensa,
uno se siente. Y yo pienso que estoy bien preparada,
así que me siento bien”.
¿Cuál es el
cuadrilátero de tus
sueños?
“No, mi sueño en realidad era pelear profesionalmente,
y ya lo cumplí. Ahora lo que sí quisiera,
y para ello debo prepararme muy bien, es llegar a ser
campeona mundial. Eso es lo que quiero. No me importa
en qué país sea, pero quisiera ganarme
esa faja, porque hasta incluso he soñado que
me la han puesto”.
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