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Venezuela,
RQ-1008 "FUNDAMENTOS FISIOLOGICOS DEL BOXEO"
Parte XXXVII "Importancia de la adaptacion al cambio de horario
para el rendimiento deportivo".
Introducción
Se conoce que los seres vivos realizan sus funciones vitales de
acuerdo con un "reloj interno", el cual regula su actividad
en función de ciclos de 24 horas de duración, llamados
ritmos circadianos. Ellos forman parte de los ritmos biológicos,
que fueron descritos por primera vez por Demairan en 1729, a partir
de la observación de que las hojas de algunas plantas, están
en posición horizontal durante el día y vertical en
la noche, movimientos que relacionó con la presencia o ausencia
de la luz. Todo parece indicar, que este "reloj corporal"
tiene un origen genético en un gen denominado "gen del
reloj".
El "reloj corporal" se encuentra formado por un grupo
de células llamadas núcleo supraquiasmático,
el cual está situado en el hipotálamo, tiene un diámetro
de alrededor de 0.5 mm y está muy influido por el cambio
diario entre la luz y la oscuridad, donde la luz supone el estado
de vigilia y la oscuridad el de sueño.
El deporte actual exige que el proceso del entrenamiento se realice
en diferentes sesiones en el día, dentro de un rango de horarios
muy amplio (desde las seis de la mañana hasta las diez de
la noche) y además que se compita lo mismo en la mañana,
la tarde o la noche. Para participar en las competencias más
importantes, los atletas deben trasladarse con bastante frecuencia
a otros continentes con diferente horario.
Cuando el organismo se encuentra adaptado a un ritmo horario y
se le cambia bruscamente a uno diferente, la tendencia es, a que
todas sus funciones sigan transcurriendo al mismo ritmo horario
anterior y por tanto las exigencias o estímulos estresantes
que afectan al organismo, tendrán respuestas insuficientes
de acuerdo a las necesidades del momento. Es por ello, que se hace
necesario antes de competir en un lugar con esa diferencia horaria,
el realizar un período de adaptación del organismo
a las nuevas condiciones, para que se restablezcan los ritmos de
sus funciones en concordancia con el ritmo horario de ese lugar.
Esto es particularmente importante en los deportistas, sobre quienes
existen grandes exigencias de rendimiento físico y mental,
tanto durante el proceso de entrenamiento como durante la competencia
(Sasaki, 1980).
Las leyes con que transcurre la adaptación horaria, influyen
en la elección del lugar y de las características
del entrenamiento en el período anterior a las competencias
fundamentales del ciclo de preparación. Este es un problema
fundamental cuando se trata de Campeonatos Mundiales o de los Juegos
Olímpicos.
Así, cuando estas competencias se realizan en países
con husos horarios muy diferentes, para lograr una adaptación
total, los deportistas llegan al lugar de su celebración
(o uno con características similares en huso horario) de
dos a tres semanas antes como mínimo. Numerosos atletas cambian
los horarios de las sesiones de entrenamiento para cambiar con tiempo
el régimen diario, en relación con las exigencias
del futuro lugar de la competición.
Aspectos a considerar:
I.- Variabilidad del rendimiento físico diurno. La capacidad
del ser humano de expresar diferentes cualidades físicas
y psíquicas varía considerablemente de un individuo
a otro, e incluso en el mismo sujeto dependiendo de las condiciones
externas e internas.
Se conoce que, las diferentes funciones del organismo humano siguen
un ritmo diario según el cual, ellas aumentan o disminuyen
de acuerdo a la hora del día o de la noche: éste constituye
el ritmo circadiano. Así mismo, se ha comprobado que el rendimiento
físico varía en el transcurso del día asociado
a los cambios que se producen en todo el organismo y fundamentalmente
debido a las adaptaciones a nivel del Sistema Nervioso Central (SNC)
y del Sistema Nervioso Vegetativo (SNV), de acuerdo con el ritmo
circadiano u horario.
Además, las oscilaciones de los diferentes sistemas funcionales
relacionados al rendimiento físico son muy importantes. Así
por ejemplo, las variaciones de la frecuencia cardiaca en reposo
pueden alcanzar hasta un 20 - 30 %, el consumo máximo de
oxígeno un 4 - 7 %, la concentración de lactato pico
para un trabajo máximo hasta un 21 % y la capacidad de trabajo
general un 20 %.
De manera general, puede decirse que el rendimiento físico
comienza a aumentar a partir de las 7:00 a.m. alcanzando sus niveles
mayores entre las 10:00 a.m. y la 1:00 p.m.; entonces disminuye
encontrándose su nivel mínimo entre las 2:00 y las
4:00 p.m.
A partir de aquí, aumenta y alcanza un segundo pico entre
las 4:00 y las 7:00 p.m., desde donde desciende hasta llegar a los
menores valores para el día (Platonov, 1991). Por supuesto,
ésta es una descripción general del proceso que tiene
manifestaciones particulares.
En los deportistas se ha encontrado sin embargo, que los índices
de capacidad de trabajo más altos, se presentan en la tarde.
Estas oscilaciones del rendimiento ocurren de diferente manera dependiendo,
en gran parte, de las reacciones de adaptación crónica
como respuesta al proceso de entrenamiento a determinadas horas
del día. O sea, lo que se plantea es que, la capacidad de
trabajo especial de los atletas se expresa dependiendo de las horas
en que suelen entrenar y competir.
Los deportistas que habitualmente entrenan en la mañana,
demuestran una mayor capacidad de trabajo especial en ese horario,
ocurriendo algo similar con los que entrenan en la tarde. Los que
entrenan mañana y tarde, se ha planteado que pueden alcanzar
una mayor capacidad de trabajo en la mañana o en la tarde.
No obstante, es preciso señalar que las oscilaciones diarias
normales de las diferentes funciones fisiológicas que determinan
el rendimiento físico, influyen sin lugar a dudas en la magnitud
de las oscilaciones de la capacidad de trabajo especial; cuando
las horas de entrenamiento coinciden con el punto máximo
del rendimiento físico normal del organismo, el nivel de
la capacidad de trabajo especial es más alto, que el que
se observa cuando las sesiones de entrenamiento se realizan en horas
que no coinciden con la actividad fisiológica idónea
del organismo.
Los horarios de entrenamiento se organizan teniendo en consideración
diferentes factores de la vida diaria del deportista, tales como:
las condiciones de los lugares en que se entrena, los estudios o
el trabajo que debe realizar el atleta y otros (Mat. No obstante,
debe de tratarse de que el horario de entrenamiento tenga la mayor
estabilidad posible, ya que cambiar el régimen de entrenamiento
provoca un descenso en la capacidad de trabajo de los deportistas
y afecta negativamente los procesos de recuperación después
de las cargas.
Está claro, que al cambiar el horario de entrenamiento el
organismo responde con una adaptación y que al cabo de cierto
tiempo, el rendimiento físico vuelve a la normalidad; así
por ejemplo las posibilidades de ejecución en fuerza-velocidad
pueden ser normales a las dos semanas, mientras que en términos
de resistencia la adaptación puede demorar hasta las tres
semanas.
II.- La adaptación al cambio de huso horario.
Cuando se atraviesan varios husos horarios, ocurre una disociación
de los ritmos diarios de las funciones psicofisiológicas
con la nueva hora. Durante los primeros días, los ritmos
habituales no concuerdan con el cambio del día y la noche,
por lo que se manifiesta una desincronización externa. Posteriormente,los
cambios funcionales del organismo provocan una desincronización
interna.
Se observan importantes diferencias individuales en la respuesta
adaptativa a los cambios de huso horario. Cerca del 25 % de las
personas no experimentan muchas dificultades tras un cambio de 5
- 8 horas, otros reaccionan a uno de sólo 2 - 3 horas. Alrededor
del 20- 25 % se adaptan con grandes dificultades. Los deportistas
que entrenan y compiten en diferentes horarios, se adaptan al cambio
más rápido que las personas de ritmos circadianos
estables.
Se describen tres fases en el proceso de adaptación horaria:
1.Reacción de Adaptación: esta dura cerca de un
día y se caracteriza por la manifestación del síndrome
de estrés.
2.Fundamental: es la fase principal y transcurre en un período
aproximado a una semana. Se produce un cambio inicial de las funciones
del organismo y de sus sistemas reguladores, con reacciones compensatorias
de adaptación.
3.Adaptación de la Reacción: tiene una duración
que puede llegar hasta las 10-15 días y en ella se restablece,
poco a poco, el nivel estable de funcionamiento de los principales
sistemas del organismo y se logra el equilibrio.
Cuando se vuela hacia el oeste, la adaptación la es de un
30-50 % más rápida que hacia el este, lo que se relaciona
con el hecho de que el ritmo circadiano supera las 24 horas (Platonov,
1991). La importancia y la duración de estas fases dependen
de la cantidad de husos horario recorridos y de las características
individuales del sujeto.
Cuando se recorren de 2 a 3 horas, el cambio del estado funcional
del organismo es moderado y la adaptación es bastante rápida.
Un cambio de horario de 6 a 7 horas produce un desarreglo notable
de los ritmos circadianos respecto a las posibilidades motoras,
fisiológicas y psicológicas, lo que genera una adaptación
que puede demorar bastante tiempo.
Este proceso depende mucho de las características individuales
y puede llegar a durar entre los 2 y 18 días; la hora de
dormir y despertarse, la actividad psicomotora e intelectual se
normalizan en 1 a 5 días, la capacidad de trabajo al cabo
de 7 a 12 días y otros índices pueden demorar más
tiempo. Con un cambio de horario de 7 a 8 horas, el consumo máximo
de oxígeno (indicador de la Potencia Aeróbica Máxima)
desciende de manera significativa en los primeros 2 - 3 días
y luego se recupera lentamente, alcanzando los valores iniciales
a los 7-13 días y para normalizarse completamente pueden
transcurrir hasta de 18 a 20 días (Panfilov, 1986).
Se considera que la actividad del Sistema Nervioso Superior, se
adapta al cambio de horario antes que la del Sistema Nervioso Vegetativo
y que la adaptación a los movimientos complejos es más
lenta que a los simples. Por esto, los deportistas, que necesitan
un alto nivel de coordinación neuromuscular y de grandes
exigencias sobre los sistemas funcionales del organismo, se adaptan
de manera diferente a los cambios horarios. En los deportes que
requieren de gran coordinación (los denominados de arte competitivo,
de combate y los juegos con pelota); la capacidad de trabajo, la
resistencia específica, las reacciones psíquicas complejas
y la fuerza dinámica; se afectan más por los cambios
de ritmo que la fuerza estática, el tiempo de reacción
motora y las funciones psicomotoras sencillas, que en los deportes
cíclicos y de fuerza - velocidad (Platonov, 1997).
Los cambios de condiciones climáticas, la alteración
nerviosa precompetitiva, las condiciones no habituales de alojamiento,
entrenamiento y competición, pueden dificultar el proceso
de adaptación horaria. Por ello se deben tener en cuenta
estos factores, lo que permite disminuir las alteraciones y facilita
el proceso de adaptación a las nuevas condiciones horarias.
III.- Alteraciones del ciclo sueño-vigilia. Uno de los problemas
fundamentales del cambio de horario en que el día se convierte
en noche, está asociado con la alteración que se produce
en el ciclo de sueño-vigilia al que se encuentra adaptado
el organismo, y por tanto con el funcionamiento del mismo en relación
con el ritmo horario. Los síntomas que frecuentemente aparecen
asociados a la desincronización, son la somnolencia, la disposición
al trabajo, en la digestión y en el rendimiento físico
y motriz (Wright, 1983; Winget, 1984-1985).
La presencia y relevancia de estos síntomas, dependen de
la amplitud de la desincronización y de la susceptibilidad
individual (Poirel, 1975). Vigilia: Es un estado de activación
generalizada de todo el cerebro que incluye a la médula espinal,
provocado por la estimulación del sistema activador reticular
del tallo encefálico. Sueño: Es el proceso que resulta
cuando el sistema activador de la formación reticular del
tallo encefálico disminuye casi totalmente su actividad y
desaparece el estado de vigilia, lo cual se traduce en una pérdida
de la conciencia, de la que puede despertarse con estímulos
sensoriales u otros. Durante el sueño se recupera el organismo
y particularmente la función del SNC.
El sueño normal es el que comienza inmediatamente después
de acostarnos, es profundo, transcurre sin visiones y al finalizar
brinda sensación de ánimo y descanso. El mal dormir
se caracteriza por un período prolongado de conciliación
del sueño y un despertar antes de tiempo o en la noche. El
sueño produce dos tipos principales de efectos fisiológicos:
1. Sobre el Sistema Nervioso Central (el más importante).
2. En otras estructuras del cuerpo. Un cambio de horario de 9 -
10 horas producirá, que lo que era el horario de sueño
se convierta en horario de vigilia y viceversa, lo que provoca alteraciones
tanto en uno como en otro estado.
Es completamente seguro que la vigilia prolongada o los trastornos
del sueño alteran las funciones del SNC, muy particularmente
las relacionadas con la mente y la conducta. 1. Principales funciones
del SNC afectadas por trastornos en el sueño. El nivel de
activación del SNC. Está claro, que si el SNC tiene
que permanecer en estado de vigilia, en una fase en que se encuentra
adaptado para descansar (sueño) y en circunstancias normales,
entonces su nivel de activación estará disminuido,
hasta que se adapte de nuevo.
El nivel de activación del SNC es de principal importancia
para la ejecución de los esfuerzos físicos máximos
y los requerimientos psíquicos de cualquier actividad deportiva
ya que tiene una influencia fundamental en:
a.- La fuerza y la velocidad máxima (y por tanto en la
potencia máxima) de los movimientos. b.- La coordinación
neuromuscular.
c.- La respuesta volitiva y la concentración de la atención
ante la tarea de rendimiento que se debe realizar. El equilibrio
de los procesos nerviosos. En particular pueden resultar afectados:
la estabilidad del estado anímico, el autodominio del carácter
y la conducta en el colectivo durante el entrenamiento y la competencia.
Por ello, el sueño normal es un factor de gran importancia
es en vísperas de las competencias. La movilidad de los procesos
nerviosos. Esta función se caracteriza porque interviene
principalmente en: la rapidez para la asimilación de los
hábitos motores, en el dominio de los elementos técnicos
y tácticos, en hacer desaparecer la emoción de la
arrancada y la excitación después de las competencias.
Tiene una estrecha relación con el sueño normal, particularmente
con la rapidez al dormirse y la profundidad del sueño. 2.
El Sistema Nervioso Vegetativo y la regulación Endocrina.
Las ramas Simpática y Parasimpática del SNV realizan
la regulación del trabajo de los órganos internos,
ejecutan la función trófica de adaptación,
etc.
Funcionan en conjunto bajo la acción reguladora de los centros
superiores del SNC, encontrándose en equilibrio e interacción
dinámica. Ø Efectos de la estimulación Simpática
en el organismo del deportista. -La frecuencia y la fuerza de la
contracción cardíaca se incrementa. -Los vasos coronarios
se dilatan, aumentando el suplemento de sangre al músculo
cardíaco. -La vasodilatación periférica permite
un mayor riego sanguíneo a los músculos que trabajan.
-La presión sanguínea aumenta, permitiendo una mejor
perfusión de los músculos y mejorando el retorno venoso.
-El incremento de la broncodilatación mejora el intercambio
gaseoso. -El metabolismo aumenta, reflejando el incremento del esfuerzo
del organismo para cumplir con las demandas de la actividad física.
-La actividad mental aumenta, permitiendo una mejor percepción
del estímulo sensorial y más concentración
sobre el rendimiento. -Se libera la glucosa desde el hígado
a la sangre como sustrato energético.
Sistema Nervioso Parasimpático. Su mayor participación
es en la conducción de procesos tales como la digestión,
función urinaria, secreción glandular, etc. Es más
activo cuando se está en reposo y calmado (sueño)
y produce: -Frecuencia cardíaca disminuida. -Constricción
de los vasos coronarios. -Broncoconstricción. Durante la
vigilia la actividad simpática es mayor, disminuyendo durante
el sueño, mientras que en la actividad parasimpática
ocurre lo contrario. Es muy probable, que el estado de somnolencia
que se produce por el cambio horario provoque efectos en la misma
dirección, aunque en menor magnitud. Ø Regulación
Endocrino-Metabólica.
El sistema endocrino está particularmente implicado en el
metabolismo energético, la regulación de las emociones
y la resistencia el estrés, factores que son fundamentales
en el rendimiento durante la competencia deportiva. En lo concerniente
a los efectos del cambio de horario sobre la regulación en
el sistema endocrino-metabólico, se ha señalado que
un traslado de una a dos horas, no afecta significativamente las
fases de las secreciones endocrinas (Reinberg,1989; Rosenblatt,
1973). Cuando el cambio es más de 7 horas, se puede llegar
a necesitar de un período de 11 días hasta 3 semanas
para que se recuperen los ritmos de funcionamiento de la insulina
y el glucagón, que son las hormonas que regulan el metabolismo
glucolítico (Elliot, 1971; Desir, 1981).
El cortisol plasmático necesita de hasta 8 días para
estabilizarse en sus valores normales cuando el traslado es de seis
horras de diferencia (Ashoff, 1976). Por otra parte, las secreciones
de ACTH y del cortisol pueden demorar para resincronizarse alrededor
de 11 días cuando se vuela hacia el oeste y hasta tres semanas
si se hace hacia el este (Desir, 1981).
Como se conoce, estas hormonas tienen un papel fundamental en los
procesos de regulación interna del equilibrio metabólico,
para lograr el funcionamiento eficiente del organismo y por tanto
influyen muy particularmente en el rendimiento deportivo.
IV.- La Sobrefatiga. La fatiga, es la disminución temporal
de la capacidad de trabajo y del estado funcional del organismo,
como consecuencia de la actividad realizada. Este, es un proceso
fisiológico normal que acompaña a casi todas las sesiones
de entrenamiento, el cual desaparece gradualmente y el organismo
del deportista se recupera, si la relación entre el trabajo
y el descanso, es la adecuada (Matveev, 1983). Periódicamente
y sin daño en su salud, el deportista puede entrenar sobre
la base de una recuperación incompleta, pero si de una sesión
a la otra, la recuperación no se logra en el transcurso de
un tiempo más o menos prolongado (lo que puede depender de
una inadecuada relación trabajo-descanso), los efectos de
la recuperación incompleta se acumulan y aparece la sobrefatiga
(Karpman, 1989).
La sobrefatiga, se caracteriza por una declinación en la
disposición al trabajo, un elevado grado de cansancio, el
empeoramiento de la coordinación y la exactitud de los movimientos;
la disminución de la fuerza, rapidez y resistencia y el empeoramiento
de la capacidad de adaptación a las cargas. Entre las causas
de producción de la sobrefatiga se encuentran: -Alteraciones
en el régimen del deportista: sobrecarga en el trabajo o
estudio durante los entrenamientos con grandes cargas o en la competencia;
trastornos del sueño; la alimentación deficiente o
irregular; deficiencias vitamínicas. -La metodología
y el régimen no adecuados en el entrenamiento: el entrenamiento
forzado, monótono, el individual insuficiente; la combinación
incorrecta de la carga y el descanso, empleo de grandes cargas en
condiciones variables del medio sin haberse adaptado a ellas (altura,
clima muy cálido o frío, régimen horario diferente)
y ausencia de las condiciones necesarias para la recuperación.
Como es de notar, los trastornos del sueño y las alteraciones
del régimen de trabajo-descanso que pueden aparecer con el
cambio de horario, podrían provocar un estado de sobrefatiga
con las consecuencias correspondientes.
Además, la sobrefatiga puede producir una alteración
de la correlación óptima entre los sectores Simpático
y Parasimpático que se ha establecido durante el entrenamiento,
lo que provocaría un deterioro del rendimiento. En resumen,
el cambio de huso horario tiene una serie de efectos sobre el organismo
y por tanto en el rendimiento del deportista, que hace imprescindible
tenerlos en cuenta cuando se realice la planificación del
proceso de entrenamiento, si dentro de el se involucra este fenómeno.
V.- Sugerencias a considerar para mejorar el proceso de adaptación.
Platonov (1991), recomienda ir cambiando el ritmo de vida y el proceso
de entrenamiento, como mínimo de 7 a 10 días antes
del vuelo. En estos días se debe cambiar la rutina diaria;
despertarse, entrenar y acostarse una hora antes de lo acostumbrado
y faltando 4 o 5 días, se recomienda nuevamente, cambiar
una hora antes.
También se señala que es preferible viajar hacia
el Oeste. Cuando así sea, se sugiere salir en la mañana,
llegar en la tarde, no dormir en el avión, entrenar en la
tarde y despertarse de 1 a 2 horas antes de lo normal. Si el viaje
es hacia el Este, se plantea salir en la tarde y llegar en la mañana,
dormir en el avión, entrenar en el día y levantarse
el primer día de 2 a 3 horas antes de lo normal. Se deben
tomar medidas con la alimentación durante el vuelo, cuando
se debe comer poco, beber mucha agua y jugos, y abstenerse de ingerir
cafeína.
A la llegada, se puede realizar el primer entrenamiento con una
carga baja, bañarse con agua tibia y si hay condiciones,
realizar masajes. Se enfatiza, en utilizar una dieta rica en proteínas
o también, proteica en el desayuno y almuerzo, unido a una
cena ligera y rica en carbohidratos. La alimentación con
muchos carbohidratos y baja en proteínas, puede producir
somnolencia y al revés, resulta excitante para el Sistema
nervioso (Winget et al, 1985).
Durante los primeros días, se recomienda, realizar los entrenamientos
en diferentes direcciones, no exigir al máximo las funciones
del organismo del atleta, las cargas no deben ser muy prolongadas,
sincronizar los ritmos del deportista individualmente con las acciones
de movimiento y estas deben implicar una reacción simple.
Se ha sugerido, para acelerar el proceso de adaptación, la
ingestión de melatonina que actúa sobre los mecanismos
que regulan el horario de vigilia y de sueño.
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